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Cómo aumentar los precios cuando hay inflación

Cuando los costos suben seguido, el riesgo no es subir de más: es quedarse atrás sin darse cuenta. Estas son las cuentas y las costumbres que ayudan a que el precio de cada producto siga cubriendo lo que te cuesta.

En un kiosco o un almacén se venden cientos de productos de decenas de proveedores, y cada uno aumenta cuando quiere. Si los precios se revisan «cuando hay tiempo», algunos quedan al día y otros quedan por debajo de lo que costó reponerlos. Esta guía no te dice cuánto ganar: eso lo decidís vos. Te muestra cómo hacer para que, una vez decidido, el aumento no se te escape.

1. El precio se mira contra el costo de reposición

Lo que importa no es cuánto te costó la mercadería que tenés en la estantería, sino cuánto te va a costar volver a comprarla. Si vendés al precio viejo lo que vas a reponer al precio nuevo, con la misma plata comprás menos mercadería que la que vendiste.

Por eso conviene revisar los precios cada vez que llega una lista nueva o una factura con otro costo, y no solamente cuando se acaba el producto.

2. Si el costo sube un porcentaje, subí el precio el mismo porcentaje

Es la cuenta que mantiene el margen. Un ejemplo:

Costo de antes
$1.000
Precio de antes (margen de 33,3 %)
$1.500
Costo nuevo (sube 15 %)
$1.150
Precio nuevo (sube 15 %)
$1.725

Con $1.725, el margen sigue siendo de un tercio del precio: ($1.725 − $1.150) ÷ $1.725 = 33,3 %. Si en cambio sumaras al precio los mismos $150 que subió el costo, quedaría en $1.650 y el margen bajaría a 30,3 %. Con cada aumento, esa diferencia se acumula.

3. Aumentar por grupos, no de a uno

Los proveedores suelen aumentar toda su lista de una vez. Si tus productos están ordenados por rubro, marca y proveedor, podés aplicar el mismo porcentaje a todo un grupo en un paso: todas las gaseosas de una marca, o todo lo que te trae un distribuidor.

Cambiar los precios uno por uno, con cientos de productos, termina siempre igual: algunos quedan sin cambiar. Y el cliente lo nota menos que vos a fin de mes.

4. Redondear, pero siempre en la misma dirección

Un precio de $1.725 es incómodo para cobrar y dar vuelto. Redondear a $10, $50 o $100 facilita el mostrador. Lo importante es redondear con una regla fija: al múltiplo más cercano y, en la mitad, para arriba. Así, $1.725 queda en $1.730. Si redondeás siempre para abajo, en un catálogo grande perdés un poco en cada producto.

5. Mirar antes de aplicar

Antes de confirmar un aumento grande, revisá la lista de precios nuevos. Un porcentaje mal escrito (25 en lugar de 2,5) o un filtro equivocado se ve enseguida en la lista. Y si podés, guardá cómo estaban los precios antes, para volver atrás si te equivocaste.

6. Revisar el margen cada tanto

Una vez por mes, mirá el margen de lo vendido: lo vendido menos lo que costó, por rubro. Si un rubro se achicó, es que sus costos subieron más que sus precios. El margen no es la ganancia del negocio (no descuenta alquiler, sueldos ni impuestos), pero es la mejor señal de dónde te quedaste atrás.

Una costumbre que ayudaCuando cargues la factura de un proveedor, compará el costo de cada producto con el de la compra anterior. Si cambió, es el momento de revisar el precio de todo lo de ese proveedor.

Con SimpleStock

En SimpleStock, el costo de cada producto se actualiza solo al cargar una compra, y el sistema avisa si cambió respecto de la anterior. El aumento de precios se aplica por porcentaje a todo el catálogo o a una categoría, una marca o un proveedor, con redondeo a $10, $50 o $100. Antes de aplicarlo ves cómo queda cada precio, y después lo podés deshacer. El reporte de margen muestra lo vendido menos su costo, por producto y por categoría.

Cómo es el aumento de precios en SimpleStock

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